La Atlántida el Continente desaparecido

 

 

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“Entre todas las leyendas antiguas el mito de la Atlántida es una de las mas duraderas. No forma parte de ninguna cosmografía religiosa y ha durado miles de años. (...) No hay ninguna “religión” que se base en principios atlantes, ni tampoco existe un libro que haya transmitido la sabiduría de los siglos. La Atlántida aparece por primera vez en el diálogo de Platón titulado Timeo, que es un tratado filosófico sobre la creación, pero el filósofo griego no fundó ninguna religión. El relato tiene tal poder de sugestión que ha perdurado por sus propios méritos, se ha transmitido, con frecuencia de palabra a palabra, a lo largo de dos milenios y medio, y hoy en día, en una era que se caracteriza por maravillas tecnológicas como la energía atómica e Internet, la leyenda de la Atlántida sigue viva.”

Hacia el año 590 a. C. el sabio griego Solón visitó la ciudad Egipcia de Sais, en el Delta del Nilo. Allí preguntó a los sacerdotes sobre hechos del pasado, y uno de ellos le narró la historia de la Atlántida:

"Hace nueve mil años hubo una guerra entre los que habitaban más allá de las columnas de Heracles y los que vivían a este lado de ellas. A los que vivían a este lado los dirigía la ciudad que ahora es Atenas y a los del otro bando los reyes de Atlantis, que existió en tiempos y era mayor que Libia y Asia juntas, y que cuando después fue hundida por un terremoto se convirtió en una infranqueable barrera para los viajeros de aquí que intentaron cruzar el océano que está más allá.

Cuando los dioses se repartieron las tierras, a Poseidón, dios del mar, le correspondió la isla de la Atlántida. En medio de la isla, cercana al mar existía la llanura más fértil y bella de las llanuras. Junto a ésta, en el centro de la isla, había una montaña. En ella habitaba Evenor junto con su esposa Leucipe y su única hija Cleito. Poseidón se enamoró de Cleito y tuvo trato carnal con ella. El dios hundió el suelo y aisló la colina donde ella vivía, creando zonas alternas de mar y tierra; había dos de tierra y tres de agua, dispuestas concéntricamente al centro de la isla. Hizo brotar dos manantiales, uno de agua caliente y otro de agua fría, e hizo que crecieran de la tierra toda clase de alimentos en abundancia.                                                                     

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Cleito dio a luz a cinco parejas de gemelos varones. El dios dividió la isla en diez partes, dándole al primogénito de la primera pareja la casa de su madre y los terrenos circundantes, y le hizo rey por encima de los demás. A los otros los hizo príncipes y les dio un gran territorio. Les puso nombres; al mayor le llamó Atlas y por él la isla y todo el océano se llamaron Atlántico.

Los hijos de Poseidón fundaron en la isla dinastías reales, presididas por los descendientes de Atlas. El imperio de los atlantes se extendía hasta Egipto y Tirrena. La isla producía la mayor parte de lo que requerían para los usos de la vida, comenzando por el oricalco, metal sólido y fusible que ahora es sólo conocido por el nombre. Por entonces existían muchos yacimientos en la isla, y era lo más preciado después del oro. Había abundante madera para los carpinteros y suficiente sustento para los animales, tanto domésticos como salvajes. También había en la isla manadas de elefantes. También todas las cosas fragantes que ahora hay en la tierra, ya sean raíces, maderas, hierbas o esencias de flores y frutos. Había también toda clase de fruto que admitiera cultivo, desde legumbres y frutos de cáscara dura que permiten hacer bebidas y ungüentos como castañas y frutos parecidos. Utilizando todas estas riquezas de su suelo los habitantes construyeron templos, dársenas y puertos, y dispusieron todo el país de la siguiente manera: 

Empezaron por tender puentes sobre los fosos circulares que llenaba el mar y rodeaban a la antigua metrópoli, poniendo en comunicación el palacio real con el centro de la isla. Desde el mar abrieron un canal de tres arpentos de ancho, cien pies de profundidad y cincuenta estadios de extensión que iba hasta el recinto exterior, y lo utilizaron como un puerto, disponiendo la embocadura de modo que las naves más grandes pudieran entrar sin dificultad. En los cercos de tierra que separaban las zonas de mar abrieron canales lo suficientemente anchos para que pasara una sola trirreme cada vez, y como de cada una de estas zanjas los diques se levantaban a bastante altura, unieron los bordes con techumbre, de modo que las naves cruzaban a cubierto. Cada anillo de tierra lo rodearon de un muro de piedra, colocando torres y puertas en los puentes y a la entrada de las bóvedas de los canales. La piedra que usaban era blanca, negra y roja. Algunos edificios eran sencillos, pero otros eran de diversos colores, combinados para agradar a la vista. El muro exterior estaba cubierto por una capa de bronce, el siguiente de estaño, y el tercero de oricalco. Los palacios de la ciudadela estaban construidos de la siguiente manera:

En el centro, un templo sagrado dedicado a Cleito y Poseidón, inaccesible y rodeado por un recinto de oro. Aquí estaba el templo de Poseidón, de un estadio de longitud y medio de ancho. El exterior del templo estaba recubierto de plata, y los pináculos de oro. En el interior, el techo era de marfil labrado con oro, plata y oricalco, y el resto, muros suelos y columnas, estaban recubiertos de oricalco. En el templo estaban las estatuas en oro del dios en un carro con seis caballos alados, de tal tamaño que con la cabeza alcanzaba al techo del edificio, y en torno a él cien nereidas cabalgando en delfines. En torno al templo estaban las estatuas en oro de las esposas de los diez reyes y su descendencia, y un altar de gran tamaño y maestría.

Junto a las fuentes de agua fría y caliente edificaron jardines, edificios y piscinas, unas abiertas y otras techadas, para ser utilizadas en invierno. De allí salían acueductos que llevaban el agua al resto de los anillos.

En los demás anillos había también templos dedicados a muchos dioses, jardines y lugares para hacer ejercicio. En el mayor de los anillos había una pista para carreras de caballos, de una longitud que podía dar la vuelta a la isla. También había casas, la mayoría para los guardias. Los muelles estaban llenos de trirremes.

Ya fuera de la ciudadela, alrededor del canal que conducía al mar, había multitud de viviendas, y el canal estaba lleno de buques mercaderes.

Respecto al resto de la isla, la llanura era suave y alargada, extendiéndose tres mil estadios. Estaba rodeada de montañas, famosas por su tamaño y belleza. También había ríos, lagos y prados con abundante pasto, y bosques con abundante madera. La llanura estaba surcada por enormes zanjas con agua por las que se transportaba la madera de la montaña y los frutos del campo a la ciudad. Cada porción de la llanura tenía un jefe. El jefe tenía que proporcionar para la guerra la sexta parte de un carro de combate, y con esto se llegaba a un total de diez mil carros. También tenía que proporcionar caballos, un jinete, dos soldados armados, dos arqueros, dos lanzadores de piedras y tres de jabalina, y cuatro marineros para formar la tripulación de mil doscientos barcos.

Mapa de la Atlantida segun Platon

Cada uno de los diez reyes tenía el absoluto control de los ciudadanos y de las leyes en su ciudad y distrito. Sin embargo, el orden de precedencia entre ellos y sus relaciones mutuas estaba regulado por los mandamientos de Poseidón, que la ley transmitía. Estaban inscritos por los primeros reyes sobre una columna de oricalco situada en medio de la isla, donde, cada cinco o seis años alternadamente, se reunían para consultarse averiguar si alguno transgredía la ley y celebrar juicio. Se comprometían entre ellos de la siguiente manera: Había toros que pacían en el templo de Poseidón. Los diez reyes, solos en el templo, después de rezar sus oraciones para que el dios aceptara el sacrificio, capturaban a un toro no con armas, sino con estacas y lazos. Al toro que cogían lo llevaban a la columna y le cortaban el cuello sobre ella, de modo que cayera la sangre sobre la inscripción sagrada. Tras esto, quemaban los miembros del animal ya muerto, llenaban un vaso de vino y echaban un coágulo de sangre por cada uno de ellos. Posteriormente, quemaban al resto de la víctima y purificaban la columna. Bebían de la vasija vertiendo el contenido en copas de oro y juraban actuar conforme a las leyes de su padre Poseidón. Después de haber cenado, cuando oscurecía y el fuego del sacrificio se había apagado, se ponían unos mantos azules, se sentaban en el suelo y celebraban el juicio. Tras éste, se escribían las sentencias dictadas sobre una tablilla dorada y la consagraban con sus mantos. Había muchas leyes, pero la más importante de ellas era la siguiente: No debían acudir a las armas uno contra otro, y debían prestarse ayuda mutua. Debían deliberar juntos sobre asuntos importantes y dejar el mando supremo a los descendientes de Atlas.

Durante muchas generaciones, mientras les duró la naturaleza divina, obedecieron las leyes. Unían la amabilidad con la sabiduría, despreciaban lo que no fuera virtud y no daban importancia a la posesión de riquezas. Pero con el paso del tiempo la esencia divina se fue diluyendo en la humana, y su naturaleza mortal se impuso. Zeus, dándose cuenta de la situación convocó un consejo de dioses para deliberar sobre su futuro"

Aquí se interrumpe el Critias. Por el Timeo sabemos que Zeus castigó la soberbia atlante enviando terremotos, que acabaron con la isla en un día y una noche. Solón, que era pariente y amigo de Drópides, bisabuelo de Critias, le narró la historia a su abuelo, que posteriormente se la contó a Critias. Por este medio la conoció Platón, que la dejó reflejada en sus diálogos Timeo y Critias.

                                                  
Creta se derrumbo repentinamente hacia 1.500 a.C. en el momento más alto de su potencia y sin ninguna razón aparente. Significativamente, el volcán Thera que está a 105 kilómetros al norte de Creta, tuvo una erupción catastrófica en esa época. Según la teoría del profesor Spyridion Marinatos y otros investigadores, Creta fue hundida por una enorme ola causada por la erupción del volcán Thera que arruinó la fertilidad del suelo con depósitos de ceniza y pumita. La historia del desastre fue llevada a Egipto 900 años más tarde y narrada a Solón de manera poca exacta, quien tradujo el nombre egipcio de Keftui como Atlántida, derivado de la descripción de esa isla montañosa como "tierra del pilar" sostenida en el cielo por el gigante Atlas.

Antes de la erupción catastrófica producida en el siglo XV a.C. que hundió la isla Thera (o Santorin, como se llama ahora) ésta tenía 16 Kilómetros de diámetro con un cono volcánico de 1.600 metros de altura. Su erupción pudo haber sido la mayor y más destructiva de la historia, ya que habría superado el famoso estallido del Krakatoa en 1883. Krakatoa perdió 22 kilómetros cuadrados, como lo demuestra el tamaño de su caldera. Thera debió perder una cantidad cuatro veces mayor. Los egipcios no proporcionaron ninguna información, sin embargo, el Papiro Ipuwer indica que el comercio con Creta se interrumpió repentinamente en la época de la erupción del Thera. La pregunta aún debe responderse ¿Era Creta la Atlántida? Los paralelos son notables. Ambas civilizaciones isleñas desaparecieron de repente por una calamidad natural.

Las excavaciones de sir Arthur Evans en Knossos permitieron descubrir una cultura sofisticada, elegante, espléndida en arquitectura y arte, gobernada centralmente por una monarquía, con leyes que daban igual condición a las mujeres y dividían las clases sociales. Un sistema irrigación extensiva aseguraba la fertilidad del suelo y el agua caliente y fría para los baños. La alfarería, las tinajas, las armas y los frescos minoicos se exhiben actualmente en el Museo Herakleion.

Sumergida en solo un día y una noche! ¡Un enorme continente hundido bajo el mar! ¡Su población aniquilada en un instante! Sin duda, la famosa leyenda de la Atlántida ha creado un misterio que innumerables personas han tratado de resolver.

El filósofo griego Platón, que narrara la historia, dijo que la Atlántida estaba fuera del Mediterráneo, más allá de los Pilares de Hércules, como se llamaba la entrada al Atlántico hacia el año 345 a.C. Pero la moderna investigación geológica ha demostrado que ningún continente pudo haber existido y luego haberse sumergido en medio del Atlántico dentro de los límites de la memoria humana. Entonces ¿fabulaba Platón? ¿O, según afirmaba enfáticamente, registraba la historia confusa y mal recordada como tal vez fuese el caso? El filósofo daba como fuente de información a su antecesor Solón, quien había visitado Egipto en el año 590 a.C. y utilizó esas notas para escribir dos diálogos: El timeo, donde describe la isla o las islas de la Atlántida con una dimensión igual a Libia y Asia Menor juntas. Y en el que señala que luego de terribles terremotos e inundaciones, producidos 9.000 años antes de la época de Solón, hundieron a la Atlántida bajo el mar. Platón de mayores detalles en su obra Critias. Allí cuenta que la metrópoli del imperio había sido construida en una pequeña isla circular de costas escarpadas, cuyo palacio real, edificado en una isla más grande, era una "maravilla para contemplar por su tamaño y belleza". Resplandecía de oro y plata, estaba provista de baños fríos y calientes, y sus reyes se reunían cada cuatro o cinco años para aplicar las leyes, cazar y sacrificar toros.

La Atlántida era un estado altamente organizado, una tierra de consciente amenidad, holgazana, buena arquitectura y arte resplandeciente. Una sociedad de la Era de Bronce alfabetizada, guerrera, que planeaba la conquista de Egipto y Atenas. Solón y sus sacerdotes informantes confundieron la fecha ubicándola 9.000 años a.C. cuando más realista es pensar que su destrucción se produjo hacia el año 1.500 a.C., época en que Egipto se hallaba en la cúspide de su potencia. ¿Dónde se hallaba la Atlántida? Se cree que no muy lejos de Atenas. Sin embargo, ha sido ubicada en muchos lugares: México, Asia Central, el Sahara, España, Groenlandia, Terranova e incluso Gran Bretaña.

¿Puede reconocerse a la Creta de Minos como el asiento del imperio de la Atlántida y el volcán Thera como la causa de su declinación? El estudioso británico K.T. Frost sugirió esa posibilidad en 1907. Las excavaciones de sir Arthur Evans en 1920 en Knossos, y el desciframiento del escrito lineal B en 1960 por

Michael Ventris y J. Chadwick, han demostrado que la civilización minoica de  Atlántida se da en el Timeo y Critias tienen características tan perfectamente minoicas que ni siquiera Platón pudo haber inventado tantos hechos insospechados". Pero el joven Frost no vivió para ver reivindicada su teoría, pues murió en la Primera Guerra Mundial.

                               

 

Una isla sumergida cerca del Estrecho de Gibraltar, que podría ser el origen del mito de la Atlántida, fue sacudida por un terremoto de gran magnitud y luego un tsunami hace 12.000 años, según los últimos descubrimientos geológicos.

Dibujo de la ciudad perdida de Atlántida

Un nuevo banco de sedimentos revelado después del tsunami fortalece la historia de la Atlántida.

La Isla de Spartel descansa actualmente a 60 metros bajo el nivel del mar, entre España y Marruecos, pero algunos piensan que una vez estuvo ubicada arriba de las aguas.

Marc-André Gutscher de la Universidad de Western Brittany en Plouzané, Francia, descubrió un sedimento de granos con un grosor que oscila entre los 50 y los 120 centímetros.

El depósito de sedimentos es consecuencia de las corrientes marinas generadas luego de que se produjera la agitación geológica que ocasionó el tsunami.

Esta evidencia, que fue obtenida a partir de un estudio de la superficie marina y publicada en la revista Geology, podría "llevar agua para el molino" de aquellos que aseguran que Spartel es aquella isla de la que hablaba Platón hace 2.000.

Los estudios que fueron realizados revelan que los granos datan de hace 12.000 años, fecha que coincide con la proporcionada por el filósofo griego, quien con su relato de una ciudad sumergida en las profundidades marinas dio origen a una historia que aún perdura.

Hasta el momento, no obstante, no se han encontrado estructuras hechas por la mano del hombre, lo cual cuestionaría la presencia de alguna civilización en la isla. Además la isla resultó ser más pequeña de lo previsto originalmente.

Los antecedentes

La isla de Spartel se encuentra en el Golfo de Cádiz y en el año de 2001 fue propuesta por el geólogo francés Jacques Collin-Girard como la candidata ideal para explicar el origen de la leyenda de la Atlántida.

Fotos satelitales del sur de España

Imágenes muestran la existencia de dos estructuras rectangulares como las de la leyenda.

En julio de 2004 el científico organizó una expedición que contó con la participación de dos de los investigadores que lideraron el proyecto que estudió los restos del Titanic.

La visita a las profundidades marinas se prolongó por dos semanas a bordo de un sumergible con capacidad para dos personas, y el costo de la misma osciló entre US--DL--250.000 y US--DL--500.000.

Posteriormente, un equipo de investigadores de la Universidad de Wuppertal en Alemania presentó una serie de fotos satelitales que, según su versión, constituían la evidencia de que en la zona de Marisma de Hinojos, cerca de la ciudad de Cádiz, reposaban los restos de la célebre Atlántida.

Rainer Kühne, miembro del equipo que participó en el proyecto, indicó que las imágenes captadas por las fotografías presentaban dos estructuras rectangulares rodeadas por anillos concéntricos, descripción que coincidía con la recopilada por Platón 2.000 años atrás.

Orígenes épicos

Fotos satelitales del sur de España

 Las imágenes captadas por las fotografías presentan dos estructuras rectangulares rodeadas por anillos concéntricos, descripción que coincidía con la recopilada por Platón 2.000 años atrás .

Platón relata la existencia de una isla inmensa, mayor en tamaño que Libia y Asia en conjunto, localizada en el Océano Atlántico. Pero su control se extendía más allá de los "Pilares de Hércules" -o el Estrecho de Gibraltar- en el Mediterráneo, llegando a Egipto e Italia, esta última conocida entonces como Tirrena.

La dinastía que reinaba en la isla descendía directamente de Poseidón, dios griego de los mares. Sin embargo, el linaje real se degradó hasta mezclarse con los mortales. Como consecuencia se sucedieron largos años de enfrentamientos con Atenas, otrora aliado de la Atlántida.

"Un tiempo después -cuenta la historia de Platón- se produjeron terremotos e inundaciones de extraordinaria violencia y en un sólo día, la Atlántida se desvaneció, y sus habitantes fueron devorados por la tierra". La reconstrucción del filósofo griego se remonta a 9.000 años de su propia era.

Por su parte Gutscher, el científico que presentó los últimos hallazgos de los sedimentos, la destrucción captada por los relatos de Platón, son consistentes con un terremoto de gran intensidad y un consecuente tsunami.

A su vez, éste fenómeno coincide con el que se describe devastó a la ciudad de Lisboa, en Portugal, en el año 1755. Las olas generadas por el tsunami, y reportadas en aquella oportunidad, excedieron los 10 metros de altura.

Los restos de sedimentos que se conservan hasta el momento revelan que este tipo de eventos ocurre cada 1.500 o 2.000 años en el Golfo de Cádiz